Y qué pasa con la epidural?

La epidural o anestesia peridural es la introducción de anestésico local en el  espacio epidural, bloqueando así, las terminaciones nerviosas en su salida de la médula espinal. Por lo tanto su distribución será metamérica, es decir, se anestesiará la zona del cuerpo que corresponde a los nervios que han sido alcanzados por el anestésico local inyectado. Fue descubierta en 1921, por el médico militar Fidel Pagés, natural de HuescaEspaña.
Su uso más común es para bloquear el dolor durante el parto. (fuente Wikipedia)

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Decidí que me pondría epidural desde el día mismo en que oí a mi madre decir que estuvo 16 horas para parirme. Que horror! Sabía que tendría consecuencias, que las cosas podían ir muy bien o no tan bien, pero sobre todo sabía que no estaba preparada para tener una mala experiencia. Tengo mucho mucho miedo al dolor.

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Mi matrona nos recomendó una charla ofrecida en el mismo hospital por un anestesista. No apunté ni el dato. No quería ni oír hablar del asunto. Yo quería mi epidural!
Lo que no quise saber y ahora se, es que la epidural tiene algunos efectos bastantes negativos sobre el proceso de parto y la lactancia.

En relación con el parto, puede producir alteración de la frecuencia cardiaca del bebé, disminución de las contracciones, mala posición del bebé, un expulsivo mucho más largo, riesgo de fiebre intraparto, madre agotada y bebé agotado. En lo que quizás no caemos es en que nosotras no sufrimos dolor, pero nuestro hijo si puesto que deja de recibir endorfinas.

En relación con la lactancia, edema en las mamas, dificultad en nuestros movimientos, bebés adormilados y calostro pobre en endorfinas.

En mi caso retrasó muchísimo el expulsivo y el borrado de una parte del cuello del útero. Me puse de parto a las 7 de la mañana y hasta las 15h no tuve puesta la epidural, entré a urgencias a las 12h del medio día con 6 centímetros dilatados y aguante como una campeona. Entonces las contracciones se pararon y hubo que poner oxitocina. En ningún momento tuve sensación de querer empujar. Creo que fueron mis ganas de parir las que impulsaron a la matrona a levantarme a de la cama. Por favor, tumbada no se puede empujar! O por lo menos yo no se! Me pusieron una barra sobre la cama y a pulso con los brazos me levanté para ponerme en cuclillas. De esa forma creo que además la gravedad hizo su trabajo y Abraham se terminó de colocar en el canal de parto. Y ahí que seguí empujando como había aprendido en el preparto (y con la ayuda de mi chico, incansable), porque sensación no tenía ninguna. Dos empujones y un estrujón de barriga y mi hijo salió de mi cuerpo como un pececillo a las 21.40h.
No tuve dolor ninguno, ni en el expulsivo, ni en el alumbramiento. Ni siquiera con los puntos, que me dieron pocos pero me dieron. No sentí nada más que un tremendo vacío. Es una sensación muy curiosa. No la olvidaré nunca creo.

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Después mi hijo estaba adormilado. No quiso mamar! Tuve la tensión muy muy bajita las horas posteriores e incluso al día siguiente. No podía bajarme de la cama sin marearme.
La experiencia no fue mala pero ahora se que podría haber sido mejor.
Podría haber hecho frente a mis miedos, haber optado por terapias que me hubieran ayudado a ello y haber reunido la información suficiente.
Mi consejo sobre la anestesia epidural es que te informes todo lo que puedas. La información nos hace poderosas y dueñas de nuestras decisiones. El miedo no vale para nada.

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S.O.S INGURGITACIÓN

Nunca había oído esa palabra. Ni siquiera en mis casi 10 años como técnico de farmacia. Recuerdo el día en que la matrona lo comentó en las clases preparto. Nos miramos unas a otras con cara de preocupación, pero no sabíamos bien de lo que nos hablaba.

Mi subida de leche fue bastante rápida. La segunda noche en el hospital pude apreciar como mis pechos empezaban a sobresalir del camisón a pasos agigantados. Tenía calor en ellos pero mi niño chupaba con ansia y no dejaba ni gota.

La primera mañana en que mi chico volvió a sus obligaciones laborales me despierto con mucho sofoco. Yo pensaba que era porque estaba agobiada con estar sola en casa con el bebé.. Llevaba un sujetador de mi madre, ya una talla mayor a la mia, y sentía una opresión horrible. Al ir al baño me encontré con otra chica en el espejo! Cómo es posible que un par de tetas cambien tanto a una persona?! Allí estaba yo. Y era yo porque era mi cara, pero esas tetas tenían vida propia! Eran el mejor par de tetas que había visto nunca pero… no me gustaban!! Que horror, me vi espantosa. Hace algún tiempo tuve la idea de ponerme prótesis de silicona. Me dio por pensar que menos mal que no lo había hecho porque aquella tetona que me miraba por el espejo no era yo. Ayyy que ver como nos ponemos las puerperas!

Me había informado para la llegada de este momento, pero tambien es verdad que lo esperé más cercano al nacimiento de mi bebé que casi 20 días despues. Me cogió por sorpresa, sola y sin sacaleches. Intenté dar de mamar pero mi hijo cuando dijo que ya era suficiente, seguía habiendo una hinchazón importante. Mientras mi vecina bajo a quedarse con el yo me subía por las paredes pensando que iba a hacer sin extractor. Recordé que tenía uno manual que me habían dejado. Cuando tuve a mi pequeño en buenas manos me metí en la ducha.
Intente hacerlo con el sacaleches pero aquello sólo me inflamaba la aerola y me producía un dolor muy intenso.
Fueron momentos tensos con el agua templada intentando hacerme una extracción manual despues de visualizar un video rapido en YouTube.
Algo conseguí descongestionar y cuando sali de la ducha empapé una toallita en agua más tibia y me la pasé por el pecho. Seguía sintiéndome febril, pero al menos el pecho había bajado un poco más.
Nunca que me pasó algo asi se me salió la leche a chorro como había visto en los vídeos. Mis pechos se ponían como naranjas maduras pero no salía ni gota.

En base a los conocimientos que voy adquiriendo en el curso de asesoras y mi experiencia personal os dejo unos consejos para pasar este mal trago lo mejor posible.

1.No aplicar calor porque empeora el edema. Una ducha con agua templada nos puede ayudar a relajarnos y a realizar el drenaje con mayor facilidad.

2. No aplicar frío (hielo) porque se podrían obstruir los conductos.

3. Extraer la leche suficiente para descongestionar lo justo. Si sacamos en exceso conseguimos el efecto contrario y produciremos más aún.

4. Tomar algún antiinflamatorio nos puede ayudar con la molestia y la fiebre.

5. Lo ideal es que el bebé vacie el pecho por completo en las tomas.

6. Vigilar si la transferencia de leche es efectiva.

7. Mejor no utilizar sujetadores con aros o demasiado apretado.

8. Vigilar que no se formen “bolas” en el pecho y masajearlas bien antes de mamar.

9. Colocar al bebé de forma que vaya vaciando esas “bolas”. Por ejemlo, si las bolas están hacia la axila es mejor colocar al bebé en posición “balón de rugbi”.

10. Mucha paciencia.

Esta es la forma de extraer leche de forma manual. Para una emergencia nos puede servir, aunque hay quien dice que una vez que se le coge el tranquillo ya no usan sacaleches!

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